Rendimiento: 6 porciones
En esta receta hay frutas del «Mundo de la Acción», con la granada como la fruta con una cáscara externa protectora y un interior comestible; el «Mundo de la Formación», con aceitunas y ciruelas secas como las frutas cuyas semillas representan la habilidad de crear vida, y uvas (en forma de vino) del «Mundo de la Creación» – una fruta utilizada en su totalidad, con nada desperdiciado.
Ingredientes:
1 pollo entero, en seis piezas o pechugas de pollo con piel
1 taza de aceite de oliva extra virgen
8 dientes de ajo, pelados
1 cucharada de alcaparras en salmuera, coladas
1 taza de aceitunas verdes, deshuesadas
1 taza llena de ciruelas secas deshuesadas
½ taza de aceite de vino tinto
½ taza de melaza de granada
4-6 ramitas de orégano o tomillo fresco
1 taza de vino tinto seco
3 cucharadas de azúcar
Enjuagar el pollo y poner las piezas en un recipiente. Cubrir con agua hirviendo. Levantar una pieza de pollo a la vez, y raspar con cuidado la superficie con un cuchillo para sacar plumas y exceso de grasa. Secar las piezas dándoles palmaditas y ponerlas en una sola capa dentro de una fuente que pueda ir del horno a la mesa (preferiblemente de vidrio).
Mezclar el aceite de oliva, los dientes de ajo, las alcaparras, las aceitunas, las ciruelas secas deshuesadas, el vinagre, y las melazas de granada y verter sobre el pollo. Partir cada ramita de orégano o tomillo en 2-3 partes y poner alrededor del pollo. Cubrir y marinar en el refrigerador durante la noche, volteándolos una o dos veces.
Precalentar el horno a 180°C.
Mezclar el azúcar rubia con el vino y verter sobre el pollo. Voltear las piezas con el lado de la piel hacia arriba. Retirar la mitad de las ramitas de hierbas frescas. Cubrir el pollo y hornear por 45 minutos, volteándolos una vez. Quitar la tapa y continuar horneando hasta que las piezas de pollo estén doradas – otros 15-20 minutos.
Beteavon (buen provecho)!!!
A la mesa…Pollo con aceitunas, vino tinto, ciruelas secas y granadas
07/Feb/2014
The Essential Book of Jewish Festival Cooking por Phyllis Glazer y Miriyam Glazer